Archivo anual 20 diciembre, 2021

Ceremonia Ancestral Hñähñu

Mención especial – Colectivo Sembrando juntos

Teresa Ambrosio Doñu, Genaro Guadalupe Silis Vega, Primitivo Ambrosio Muthe, Carlos Palemón Peña Peña, Catalina Doñu Mezquite,   Juan Adrian Calva Vega, Tomas Pascual Bolteada Montufar y Ruperto Doñu Ambrosio.

Saludos a los Compadres

Mención especial: Juan Hernández Hernández

Desde  niño  recuerdo  de  mi  mamá  que  al  saludar  a  sus  compadres,  lo  hacía  con  expresiones  cantadas.  Se  daban  y  besaban  las  manos  en  actitud  de  inclinación  y  el  compadre con su mano izquierda llevantaba el sombrero que portaba en su cabeza. 

En  las  comidas  que ofrecía  mi  mamá  en  casa  cada  10  de  septiembre.  Día  de  fiesta  patronal del pueblo. Sus compadres eran invitados principales. Para ellos la pierna del  guajolote  con  mole,  frijol  de  vallocote  y  buen  pulque.  En  donde  sus  expresiones  y  modales de saludar llamaban mi atención. 

Una  ocasión  reunidos  en  nuestra casa  techada  de  penca  de  maguey,  escuchamos  saludar “haxa ajuä  zí nsunda mane Maria (buenos días de dios mi respetable y santa  comadre  Maria)”. Entre  los  espacios  de  las  piedras  acomodadas  de  la  pared,  observamos quién era. Mi mamá dijo “ma mbane Lui me Thuni (mi compadre Luís de  Tunititlan)”. Respondió el saludo “haxa ajuä zí  maka mbane Lui (buenos días de dios  mi  respetable  y  santo  compadre  Lui).  Después  de  la visita,  le  dije mi  mamá  en  sus  saludos mencionan nsunda y maka. Ella contestó, Luís y yo somos compadres de pila o  grado. Nuestros padres fueron compadres de santo, por eso mantenemos el saludo de  ellos. 

Cuando bautice a mi hija. Mi mamá me dijo, no pierdas la costumbre de saludar a tus  compadres  de grado,  por la mañana el  saludo  “haxa ajuä  zí mbane  (buenos  días  de  dios mi respetable compadre), haxa ajuä  zí mane (buenos días de dios mi respetable  comadre)” y  por  la  tarde  “nde  ajuä  zí  mbane  (buenas  tardes  de  dios  mi  respetable  compadre)”. Dar y besar las manos con actitud de respeto.  

En el  trabajo conocí mi  futuro compadre, originario del pueblo El Dadho. Un día nos  encontramos  en  Ixmiquilpan  y  me  invitó  frutos  de  duraznos.  Llegamos  a  su  milpa,  junto a una planta de durazno, señaló un fruto cuate  y dijo ¿aceptas esté gracia dios  para que seamos compadres?, con mucho gusto le conteste que sí. 

Al terminar el rito y el trago de gusto, me obsequió aguacates y chiles. Los compartí a  mi mamá para platicarle que tenía otro compadre. ¿Cuándo me llevas para conocer tu  compadre  de  gracia  de  dios?.  Nuestra  costumbre  por  ser  tu  mamá,  soy  comadre  grande. Aprende los saludos para tu compadre “haxa ajuä ri t’ek’ei zí mbane (buenos  días  de  dios  y  su  gracia  respetable  compadre)”  ó “nde ajuä  ri  t’ek’ei    zí  mbane 

(buenos tardes de dios y su gracia respetable compadre).  

Finalmente dijo  tienes  compadres  de  grado,  compadre  de  gracia  de  dios,  algún  día  compadre de santo. Recuerda, si te ofrecen un niño bautizar, una imagen de santo ó un  fruto cuate debes aceptar y no rechazar. 

Recetario Comunal de Sanación, Saberes de Ancestras.

Colectiva Ancestras de la Nube Estéril:

Alejandra Jiménez, Aurora Bautista, Ma. Del Carmen Hernández, Evila Cano Comunidad: Tothie, Mpio. de San Salvador Hidalgo, México 

Problemáticas: 

-Relación comunitaria 

-Resignificación de saberes colectivos: el idioma hñähñu / Medicina tradicional / bordado, desde el cuidado hacía los otros. 

Descripción: 

Este pequeño recetario espera, reivindicar la memoria medicinal a través de cuidados transgresores de las mujeres Hñähñus de la comunidad, de Tothie; contiene conocimientos de tres generaciones de la comunidad, las abuelas y de las ancestras que han provisto de sabiduría y luz a las mujeres que cohabitamos este pequeño territorio. Es así que este libro textil, espera abrir el cuestionamiento: ¿Qué estamos haciendo las mujeres Hñähñus en el espacio domestico?, y detonar a la pregunta ¿qué están haciendo los hombres? Para así poder profundizar en los temas de la cultura Hñähñu de la relación que existe con el idioma y la naturaleza del espacio, de los cuerpos y afectos; ante la pandemia a través desde las perspectivas de recetas tradicionales para la sanación. 

El libro compila viñetas, bordadas de manera libre, que esbozan la autorepresentación de las participantes y que, nos invita a pensar, ¿Qué vemos en el territorio?, las marcas, los recuerdos, espacios y sobre todo el diálogo entre la memoria, y nuestras vivencias culturales Del Valle del Mzquital. La receta se basa en un remedio, de algunas plantas medicinales, que crece en nuestro cerro de manera silvestre, para cuando alguien no quiere comer por alguna impresión fuerte o para mujeres que recién dieron a luz. Con este preparado se hace un baño, se meten a bañar los cuerpos para alinear sus espíritus .Muchos de los nombres de algunas hierbas que forman parte de esta receta no tienen una traducción del idioma hñähñu, algunos son conocidos como : ñai, zajthuhni, k´axnat´ä, cada hierba que se encuentra en el libro, tiene su nombre bordado. 

Este herbario bordado se basa no solo en la receta del baño para curar sino también en el relato de Aurora, de un tío suyo que murió en la epidemia de 1918 dicen más que de la enfermedad del susto. 

La colectiva somos un grupo de mujeres de tres generaciones, con historias de vida e intereses diferentes, ambas coexistimos en un mismo territorio, representamos una pequeña parte de las mujeres que resistimos en las comunidades Hñähñus , y que intentamos traer a través del bordado y el arte temas sobre territorio, cuerpo, el idioma y afectos, para abrir nuevos lazos de apoyo. 

Más allá de la producción objetual este recetario se ha transformado en una manera de conectarnos con nuestros espacios comunes, hablar de las historias de mujeres de la comunidad que muchas veces no están registradas e incluso reaprender el idioma originario, del que en Tothie apenas quedan unos cuantos hablantes. 

Se escogió el bordado como herramienta de pronunciamiento, y de resistencia, y es en lo doméstico donde habitan la mayoría de las memorias y coexisten con el quehacer diario de los trabajos no remunerados y el cuidado de los otros, así como redefinir este hacer que acompaña a las mujeres en el Mezquital en sus tareas diarias, pero desarrollado en lo colectivo, permitiendo la apertura al diálogo. 

Como un testimonio contado desde las oralidades y retratado en el bordado.

RA NDA XU´UA NE RA Xà HA

RA NDA XU´UA NE RA Xà HA FABIAN HERNANDEZ HERNADEZ

Puedes disfrutar ésta historia en formato de audio y en la lengua Hñähñu. Conocer las historias y el idioma de nuestro pueblo nos permiten conocer una nueva forma de ver al mundo. Te invitamos a platicar con tus amistades y familia que hablan Hñähñu para descubrir los aprendizajes que nos dejan esta historia.

La historia de Doña de Albina

RA B’EDE RÄ NA BINA – Salvador Lorenzo Cristobal

Albina era una niña de apenas 15 años que vivía en una familia humilde a la que sus padres habían concebido en el año 1945, albina creció con 5 hermanos a los que tenían que vivir al día con lo poco que sus papás generaban en la  venta de pulque; en la cabecera municipal de Tasquillo Hgo. Una ocasión como un día cualquiera acudió a la venta de pulque como lo hacía todos los días con su papá, en ese momento al atender a los clientes llego un joven de nombre Guadalupe quien acudió a consumir un delicioso y fresco litro de pulque, en ese momento ambos cruzaron sus miradas y automáticamente hubo esa conexión de simpatía uno del otro, no pasó muchos días en que el joven constantemente  acudía a consumir el delicioso pulque que  Albina y su papá llevan a vender a ese mismo lugar, Guadalupe comenzó a tratar a esa niña hermosa y finalmente fueron novios y a esa corta edad decidieron unir sus vidas.  Albina a la edad de 15 años decidió formar una  familia con su amado Guadalupe y así fue como concibieron 9 hijos, Albina dejo de vender pulque y se dedicó a cuidar a sus hijos por lo que tuvo que buscar alternativas para apoyar a  su esposo y mantener a su familia; ella aprovecho lo que la misma naturaleza ofrecía,  con un poco de creatividad y paciencia, tuvo que desarrollar el ahilado de ixtle que obtenía de las pencas de maguey una vez que los tlachiqueros quebraban el corazón del mismo maguey y tiraban, ella las recogía y las ponía al sol durante 8 días para  que se deshidrataran , una vez que ya estaban listas las cocía al fuego para ablandarlas y poder a  machacarlas con un mazo de madera y así despulparlas con mayor facilidad con el tallador que es un palo  con una navaja sin filo incrustado.  

Una vez que Albina obtenía las hebras de ixtle las lavaba muy bien para que se le quitara lo enguixante,  posteriormente iba al cerro a buscar unos cactus o biznagas conocidos como cepes en donde con ayuda  de las espinas las peinaba para retirar las fibras o excedentes que le quedaban, cuando las hebras  quedaban totalmente lacias les enredaba un hilo apretándolos a manera de espiral; posteriormente se la  colocaba en el cuello y comenzaba a hilar girando el malacate hasta obtener cientos de metros de un hilo  fino y muy resistente de maguey para la labranza de los ayates que daban uso en diferentes actividades  cotidianas como las cosechas, acarrear la leña, cargar a los bebés, pero principalmente para que las  mujeres Hñähñus se cubrían del sol colocándoselas en la cabeza, una práctica muy común de las mujeres del Valle del Mezquital que hoy en día sigue perdurando en sus mujeres indígenas.  

Albina era la única mujer que hacia esta práctica en la región y gracias a este trabajo fue muy reconocida  en su época, ya que otra de las costumbres que se preservan hoy en día es que al sepultar a los muertos  se les envuelve en un ayate de ixtle mismas que todas las comunidades aledañas acudían a comprarle  cuando perdían a un ser querido.  

Esa mujer admirable que lucho por salir adelante y sentirse orgullosa por su labor, por su cultura y su  lengua, trabajó arduamente haciendo lo que más le gustaba hasta que un día enfermo gravemente que  tuvo que dejar de girar ese malacate que durante años hizo dar infinitas vueltas y tener una vida digna.  Desafortunadamente un 23 de julio del año 2020 Albina perdió la batalla por esta enfermedad y se llevó  consigo mismo este gran tesoro que hacía con esas manos de una mujer Otomí, hoy solo quedan los  recuerdos y la esperanza para que se rescate la memoria mediante este arte que hoy en día nadie practica  en su comunidad ni el municipio.


“RA B’EDE RÄ NÄ BINA” 

Albina ge n’a rä nxutsi hmä ge mi petsi ret’a ne kut’a  

njeyá ge mi b’ui ha n’a ra hmunts’i ge yä dada bi  

metsi ha ra jeya n’a ‘mo nde nthebe yo r’ate ne yo  

r’ate ma kut’a, Bina bi te ko kut’a yä ku ge mi ja da  

te t’ada pa ko na tui yä dada mi tähä ha ra mpasei;  

ha ra hnini Maxei.  

N’a ra pa ngu man’a ra pa bi ma ra mpasei ngu mi  

hyoki hyastho ko ra dada, ja na’ä ra yaa ge mi mpa  

ya jä’i bi zoho n’a ra basjä’i ge ra thuhu rä Lupe ge  

mi pani pa da tsi n’a litro de ra kuhi n’e n’a ra sei xa  

nxaha, nub’u ha na’ä ra yaa di yoho ba nutiyu ha geä  

njani bi ja na’ä ra hmäte de n’a ngu man’a, hin bi  

thogi ndunthi ya pa ge na’ä rä basjä’i xi mi pani mi  

b’eda ra nkuhi sei ge rä na Bina ko rä dada mi mpa  

ha na’ä ra luga, rä Lupe bi mudi bi nzote na’ä rä  

nsunda nxutsi ha bi ño’be ha na’ä ra jeya bi meb’e  

yä te.  

Rä Bina ko ret’a ma kut’a njeya ba ne ba hyoki ra  

hmunts’i ko rä däme Lupe ha njani bi metsi guto yä  

t’u, rä Bina ya hin mi pa ya sei ha bi mudi ba su yä t’u hange njani te petsi ba honi man’a ra b’efi pa ba  maxa rä däme ha da te rä hmunts’i; nuni bi ho na’ä ra te di uni, ko na tui ra mfeni, ne ra hoga t’omi bi  mudi ba hyoki ra nthähi ga zanthe ge mi juki de ya ‘uada nubie ya t’afi mi tehmi ha mi fote, nuni ge mi  juts’i ha mi ini ha ra hyadi hñäto ya pa pa mi b’ati, mi thogi na’ä ya pa mi tsäti ha ra tsibi pa da tudi ha mi  net’i ko n’a ra za ha njani mi häki ya ngo hinxmrahñei ko n’a ra tallador ge n’a ra za ko n’a ra juai mi pooni.  

Nubie ra Bina mi juka ya nthähi mi mpeni xahño pa da häkuabi ra nxähi, nepu ra ngäts’i mi pani ha ra t’oho mi honi ya däxpe pa mi eña ya nthexi ko ya b’ini pa mi häki ya ts’oni mi kohi, nubie ya nthähi mi kohi xa  nt’axi mi thät’i ko n’a ra nthähi mi umba ra gat’i; ra ngäts’i mi ntoge ha ra ‘yuga pa mi mudi di hoki ya  nthähi mi ts’ant’i ra thet’i pa mi juka ndunthi ya nthebe ga nthähi ts’amahotho ne xi mi zeti de ga uada pa  mi hyoki ya ‘ronjua ge mi ho ha ra za ya ‘befi ngu ra sofo, pa da ndu ya za, pa mi ndu yä ‘uene, pe mana xi 

mi ho da he yä hyoya ‘behñä Hñähñu pa mi ju’ma ra ñäxu de ra hyadi, ge n’a ra nzäi de ya ‘behñä ha ra  B’atha ra B’ot’ähi ge nubie ra pa di jatho ha yä hyoya b’ehñä.  

Ra na Bina ge nseka rä b’ehñä mi hyoka nuna ra b’efi ha ra hnini ha njamädi nuna ra hyoki mi pädi to’o’ä  ha ma ya’mu, ge man’a ra nzäi ge di ja nubie ra pa ge di nt’agi ya du di mpants’i ko n’a ra ‘ronjua de ga  nthexi ha gea mahyegi gatho ya t’uka hnini mi pani mi tambi ‘bu mi ‘medi n’a ra zi jä’i.  

Na’ä ra hoga b’ehñä ge mi ntuhni pa da za da boni xahño ko ra johya ko ra b’efi, po ra ‘mui ne ra hñäki, bi  mpefi xi nts’edi mi hyoki na’ä mi ho da hyoki hasta ge n’a ra pa bi hñeni nts’edi ge ba tsopu bi ts’ant’i ra  thet’i ge ndunthi ya jeya bi japi bi tsant’i ndunthi pa bi metsi n’a ra hoga te. Ko n’a ra hueki n’a ra pa n’ate  ne hñu ra zänä ra julio ra jeya yo ‘mo ne n’ate ra Bina bi hñäka juä po nuna ra hñeni ha bi zits’i ko ngeä  nuna ra hoga juexki ge mi hyoki ko ya mäka ‘ye de ra b’ehñä Otomí. Nubie nseka di kohi ya beni ne ra hoga  t’omi pa da häi ra mfeni ko nuna ra hntok’ye ge nubie ra pa hin to’o di hyoki ha nuna ra t’uka hnini ne ha  ra hnini.